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Taller de Escritura Creativa y Emocional. Entrevista a Ginés J. Vera

Amigas y amigos de La ardilla literaria. El próximo mes de septiembre iniciamos un taller de escritura creativa y emocional a cargo del escritor y docente de talleres de escritura Ginés J. Vera. Colaborador habitual en La ardilla literaria, en la siguiente entrevista nos comenta acerca del taller confiando en que se animen a participar. 


  P.: Has dictado en La ardilla literaria varios talleres de escritura, ¿por qué un taller de escritura emocional y creativa en septiembre?

  R.: Bueno, vamos a lo fácil (ríe). Lo de que sea en septiembre es porque iniciamos los tres compañeros docentes las actividades del curso 2023-2024. Este taller será los lunes de septiembre a octubre. El de Félix Molina, por ejemplo, comienza en octubre y el de María Ángeles Chavarría en noviembre. 

 Ya he impartido dos talleres de microrrelato y uno de novela aquí, cierto. El taller de escritura emocional y creativa lo planteo más como un taller de escritura en el que se trabajen las emociones y la expresión escrita de estas. ¿Las emociones de quién? De quienes participen en el taller, identificándolas y llevándolas al papel. Está demostrado científicamente los beneficios de la escritura y, además, los de la escritura manual; con lo que en el fondo, lo que vamos a hacer también tiene algo de beneficioso para la salud mental, no sé si decir terapéutico, por lo comentado en la charla del pasado jueves 22. 

 P.: Explícanos con más detalle qué haréis en las sesiones. ¿Seguirás alguna metodología concreta?

  R.: Es interesante pensar que al ser un taller de escritura se sigan ciertos patrones o guiones académicos. Cuando un novelista, por ejemplo, se planifica escribir una novela no sé si dice: este lunes se lo dedico a tal personaje, el martes a tal escenario, el viernes a tal conflicto. Me refiero a que lo enfocaré a través de ejercicios de autoconocimiento personal. Porque en el fondo se trata de eso. Cada asistente buscará sus emociones, las identificará y las expresará por escrito. Daré libertad para que lo hagan voluntariamente, la inspiración no siempre nos llega cuando queremos. Habrá tareas en el aula y para casa. Que nadie lo vea como deberes escolares, claro (ríe). 

  También serán libres de compartirlo en las sesiones. La manera de expresarnos, por escrito, refleja mucho de nosotros, de lo que pensamos, de cómo nos sentimos. Siendo además un taller de escritura, estaré atento a cómo quieren transmitirlas, si lo desean, a un posible lector “final” para que no se pierda parte del mensaje, de la emoción, porque sí hay recursos y herramientas narrativas para ello. Por lo demás, como dije en la charla informativa del jueves 22, puede darse el caso de que alguien escriba, se libere (no sé si entrecomillarlo) y acabe destruyendo lo escrito... o guardándolo en un cajón. Será tan válido como compartirlo. 

  P.: Se me ocurre que al escribir sobre las emociones alguien saque a flote alguna que quizá quería mantener dormida y, en ese momento, se plantee si el taller le está ayudando o no. 

 R.: Es una cuestión que comenté el jueves 22, en la charla informativa, porque me la plantearon tiempo atrás, cuando propuse un taller similar en otro local. Dentro de la escritura emocional está el llevar, p. ejem. un diario personal. Quizá nos suena a algo de nuestra adolescencia, donde anotábamos lo que nos pasaba o lo que sentíamos y lo guardábamos celosamente como parte de nuestra intimidad. Las emociones que nos hagan plantearnos decisiones pueden surgir p. ejem. escribiendo ese diario o en una reunión de amigos o, como dices, en un taller de escritura, sea o no de escritura emocional. La manera de gestionar las emociones es la clave. 

  Personalmente, creo que somos dueños de nuestras emociones, que expresarlas es sano siempre que no se atente contra la libertad de expresión -o el respeto- de los demás. Este taller pretende enfocarse en lo expresivo, a través del lenguaje escrito, aprendiendo a hacerlo bajo los objetivos que cada cual se marque. Para concretar más sobre esa posibilidad que planteas, llegado el caso, será el participante quien deberá decidir, en base a la emoción surgida y su habilidad para gestionarla, si el taller le está ayudando o no. 

 


  P.: No sé si quieres animar a los lectores de nuestro blog a que se inscriban al taller de escritura escritura emocional y creativa con alguna frase motivadora o algún argumento más. 

  R.: Más que frase motivadora, comentaría que asistir a una actividad en la que se va a utilizar el “músculo” del cerebro siempre me ha parecido interesante. Hay grandes propuestas para ejercitar otros músculos y, por ejemplo, quedarse en casa viendo televisión o reels en una red social puede ser tan estimulante o más, según a quién se pregunte. Pero quiero pensar que cuidar nuestro cerebro para que conforme pasen los años llegue en las mejores condiciones es hacernos un bien con beneficios a largo plazo. Quienes ya han asistido a alguno de mis talleres saben que me gusta que sean ágiles, divertidos y comunicativos. 

  Los beneficios de la escritura están en internet, se pueden consultar. Los de sociabilizar asistiendo a una actividad en grupo, también. Y nunca es descartable la interesante posibilidad de que algo de lo que se escriba en alguna de las sesiones del taller: un poema, un microrrelato o un texto, acabe publicado y leído por alguien. Ahí no solo veo el “beneficio” emocional de su autor de verse publicado (ríe). Quizá ese texto pueda ayudar emocionalmente a otros al leerlo, al emocionarse leyéndolo. 

  Os animo a que escribáis y a que lo hagamos en este taller. Nos vemos los lunes 18 y 25 de septiembre y el 2 y 16 de octubre, a las 18.30h en La ardilla literaria. 

  Si estáis interesados, el mail de contacto es  literaturayperiodismo@yahoo.es 

Javier Cuenca: «Mi novela tiene una inspiración muy ochentera»



Por Ginés J. Vera para La ardilla literaria 

El periodista y escritor madrileño Javier Cuenca Velarde  acaba de lanzar a sus lectores una nueva novela tras el éxito en 2013 de Jugando con sombras. En este caso, Seremos agua (Altlantis) es un thriller con una inspiración "muy cinematográfica, muy ochentera", según sus palabras.

 Publicas tu segunda novela con el título Seremos agua. Coméntanoslo en el contexto de la historia.

   Por  un lado, a lo largo de la historia se producen una serie de asesinatos cuyas víctimas son varones adolescentes. El asesino deja un mensaje, siempre el mismo: Seremos agua. Por otro lado, el título hace referencia igualmente a otros sucesos que tienen lugar en la trama y que no conviene desvelar, ahora que se ha puesto tan de moda esa frase de “no me hagas spoiler”, jaja. Pues eso: yo no haré tampoco spoiler de mi propia novela.

 Seremos agua comienza con el protagonista, un adolescente fascinado y atraído por una misteriosa mujer mayor que él que de repente se convierte en su vecina. Ubicas este thriller mayoritariamente en Madrid. ¿Cómo y cuándo surge la idea de escribir Seremos agua?

  
Su personaje muestra fascinación por una mujer mayor
Creo que la idea, al menos la inicial, el germen de la historia, digamos, me rondaba la cabeza hace mucho tiempo, desde que yo era casi un adolescente de la edad de Nacho. Se trataba precisamente de eso, de lo que tú dices, de un adolescente fascinado por una extraña mujer mayor que él, de unos treinta y tantos años, que un buen día viene a vivir a su edificio y con la que logra establecer una relación más allá de la simple camaradería. Esta mujer parece sentirse atraída por el líquido elemento, por el agua, e inquieta a Nacho en la misma medida que lo fascina. Luego esa idea primigenia se fue mezclando con otras y todas juntas dieron origen a la novela.

 El protagonista de Seremos agua es Nacho, un adolescente que ha de quedarse estudiando en Madrid durante el verano por imposición de sus padres. Hay varios personajes femeninos muy interesantes. Háblanos de Eva, la vecina de treintañera; de la misteriosa Hidra; o de Pili, la preadolescente enamorada de Nacho aficionada a las películas de terror.

   Bueno, digamos que Nacho es solo uno de los protagonistas, aunque su papel en la historia es primordial. Luego tenemos a su vecina, que dice llamarse Hidra, un nombre extraño que Nacho no acaba de creerse. Eva es otra de las protagonistas: una chica de unos treinta y tantos años, como Hidra, casada con un ejecutivo, insatisfecha emocional y sexualmente, que busca maneras de no aburrirse en el Madrid estival de mediados de los 80, y que canaliza su intenso y reprimido deseo sexual mediante un pasatiempo muy peculiar que pronto descubrirán los lectores.
   En cuanto a Pili, efectivamente, es una cría del barrio de Nacho, hija del dueño de un bar que él frecuenta con sus amigos, y que parece beber los vientos por el chico, cosa que éste no quiere ver o prefiere no hacerlo. Pili es uno de los personajes más auténticos de esta historia, uno de los más positivos. Y además le gustan las pelis de terror, como a Nacho.

 Algo que descubrirán pronto las y los lectores de Seremos agua es su estructura narrativa. También la incorporación de elementos fantásticos o la mezcla de géneros. Háblanos un poco sobre ello a la hora de abordar la creación de esta novela.
El autor admite que en esta obra ha entremezclado géneros 

  En esta obra quería que cada personaje protagonista (hay tres en total) tuviera una forma narrativa diferente: así, todo lo que se refiere a Nacho está narrado en segunda persona, como si el autor de la historia, o alguien ajeno, se dirigiera a él, o como si el propio Nacho se hablara a sí mismo, que también cabe esa posibilidad. Lo que le sucede a Eva está contado en tiempo pasado, en tercera persona, y la trayectoria del inspector de policía Lucas Parreño, que investiga los crímenes, también está narrada en tercera persona, utilizando el presente cuando se habla de la época en que se desarrolla la novela, y en pasado cuando se alude a los recuerdos del policía, que juegan un papel crucial en la trama.


   En cuanto a los elementos fantásticos, aparecieron por pura casualidad, pero en realidad tienen un papel secundario en la historia, como una especie de juego con el lector, que habrá de darles la importancia que tienen o simplemente ignorarlos. Por último, la mezcla de géneros es algo que siempre me ha interesado a la hora de escribir novelas, aunque yo diría que más que mezclarlos, directamente los retuerzo o los pervierto para llegar a donde pretendo.

   En el caso de Seremos agua, parto de la novela negra, o del thriller con asesino en serie, si quieres, pero me adentro en el erotismo, incluso en el sexploitation, con guiños a la literatura fantástica y a las teenage movies, aquellas películas para adolescentes que se hacían en los 80, de las que esta novela es deudora en cierto modo.


Pueden conocer un poco más del autor y su obra
aquí:
https://www.facebook.com/javier.cuenca.7967