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Los hijos. Franz Kafka

Tres son las narraciones que encontrarán los lectores en Los hijos (Nocturna), de Franz Kafka. La obra ve la luz esta primavera, con traducción de Juan José del Solar, en el centenario de la muerte del autor. 

La condena, El fogoneroLa transformación se gestaron a finales de 1912, uno de los períodos más productivos de la vida de Kafka. Se da la circunstancia de que el autor quiso que las tres se publicasen en un solo volumen, el invierno de 1912 a 1913. Pero a pesar de la cohesión temática, alrededor de las relaciones paternofiliales, la culpa y el papel sufriente del hijo, de los que el propio Kafka era conocedor por su relación con su padre, no se publicó.

En La condena,  el protagonista es Georg Bendemann, un joven comerciante, cuyo encuentro con su anciano padre, para comunicarle que acaba de comprometerse se transforma en una pesadilla repleta de reproches. En El fogonero hallamos al joven Karl Roßmann, a quien sus padres lo envían a New York  tras un escándalo, en busca de fortuna.  Esta narración se publicó como primer capítulo de la novela El desaparecido, publicada póstumamente. 

Por último, La transformación o La metamorfosis como también se ha venido traduciendo, es quizás la obra breve más famosa de Kafka. El protagonista es Gregor Samsa, cuyas peripecias comienzan el día que se descubre convertido en un “monstruoso insecto” en la casa de su familia. Tras enfermar de tuberculosis, Kafka falleció en un sanatorio de Kierling (Austria), en junio de 1924. Según sabemos, poco antes  pidió a su amigo y editor Max Brod que destruyera toda su obra inédita. Pero este contravino ese deseo y se encargó de publicar póstumamente algunos de los manuscritos, como los de las novelas El proceso y El castillo. Como decía, cien años después del fallecimiento de este gran autor, ve la luz en un solo volumen estas tres obras tal y como él deseó, bajo el título Los hijos.

Franz Kafka nació en Praga en 1883 y estudió Derecho. Su obra, de las más influyentes de la literatura universal y escrita íntegramente en alemán, trata cuestiones como los conflictos paternofiliales, la burocracia, la violencia y la culpa. Autor de las novelas El proceso, El castillo y América (El desaparecido), escribió también una gran cantidad de cuentos. Dejó una abundante correspondencia y escritos personales, como la Carta al padre y las Cartas a Milena. Murió en Kierling (Austria), en 1924 y se lo enterró en el Nuevo Cementerio Judío de Praga. 

Los hijos. Franz Kafka. Nocturna ediciones. Trad.:  Juan José del Solar

Taller de Microrrelatos. Entrevista a María Ángeles Chavarría

Nos concedió una entrevista María Ángeles Chavarría, al hilo de la actividad cultural que va a dictar en La ardilla literaria, en Valencia. Se define a sí misma como alguien a quien le “gusta planear por el papel, lanzar interrogantes y ser de maneras distintas en cada página. Y transmitir algo, que ni yo misma sé porque la evolución y la sorpresa viajan conmigo.” 




  P.: Hemos hablado de otros talleres de escritura en La ardilla literaria, ¿por qué un taller de microrrelatos en noviembre?

  R.: Es un modo de dar opciones, según la preferencia de géneros y tipo de escritura, teniendo en cuenta que previamente se impartirán dos talleres diferentes por parte de mis compañeros: en septiembre uno de Escritura Emocional, a cargo de Ginés J. Vera, y en octubre otro de Poesía, a cargo de Félix Molina. De este modo se completa un ciclo y damos más alternativas. 

  En mi caso, he elegido el microrrelato por sus múltiples posibilidades expresivas y por tratarse de un género apasionante que requiere más difusión.

  P.: ¿Qué contenidos se van a abordar en las diferentes sesiones?

  R.: El curso completo se ha dividido en cuatro sesiones en las que iremos trabajando diferentes aspectos del género. Además, se mostrarán recursos y técnicas para fomentar la inspiración y encontrar ideas ingeniosas sin descuidar el estilo literario.

  El contenido se divide en estos apartados, por orden de impartición:

    1. Líneas borradas: El poder de lo no dicho.

    2. Inspira-expira: dónde encontrar ideas.

    3. El título importa: expectación, sugerencia o complicidad.

    4. Jugando al despiste y otras técnicas.

  Todo ello se expondrá de forma muy práctica y participativa. La idea es experimentar, disfrutar y compartir las creaciones.

  P.: ¿El taller está pensado para personas conocedoras del género o puede apuntarse todo el mundo?

  R.: En absoluto es necesario conocer el género en profundidad. Sea cual sea el nivel de cada participante, aquí venimos a aprender y a descubrir el talento artístico que llevamos dentro. Estoy convencida, por experiencias anteriores, que más de una persona se va a sorprender cuando averigüe todo su potencial expresivo y lo que es capaz de crear con pocas palabras.

  P.: Qué les dirías a los lectores de nuestro blog para que se inscriban en el taller de microrrelato.

  R.: Que no se lo piensen demasiado y se inscriban cuanto antes. Les invito a que se dejen sorprender con las dinámicas y a que se den la oportunidad de sorprenderse a sí mismos en cada sesión. Solo tienen que escribir al email de contacto: literaturayperiodismo@yahoo.es 

  Os espero los cuatro martes de noviembre de 19:30 a 20:30 h


Taller de Escritura Creativa y Emocional. Entrevista a Ginés J. Vera

Amigas y amigos de La ardilla literaria. El próximo mes de septiembre iniciamos un taller de escritura creativa y emocional a cargo del escritor y docente de talleres de escritura Ginés J. Vera. Colaborador habitual en La ardilla literaria, en la siguiente entrevista nos comenta acerca del taller confiando en que se animen a participar. 


  P.: Has dictado en La ardilla literaria varios talleres de escritura, ¿por qué un taller de escritura emocional y creativa en septiembre?

  R.: Bueno, vamos a lo fácil (ríe). Lo de que sea en septiembre es porque iniciamos los tres compañeros docentes las actividades del curso 2023-2024. Este taller será los lunes de septiembre a octubre. El de Félix Molina, por ejemplo, comienza en octubre y el de María Ángeles Chavarría en noviembre. 

 Ya he impartido dos talleres de microrrelato y uno de novela aquí, cierto. El taller de escritura emocional y creativa lo planteo más como un taller de escritura en el que se trabajen las emociones y la expresión escrita de estas. ¿Las emociones de quién? De quienes participen en el taller, identificándolas y llevándolas al papel. Está demostrado científicamente los beneficios de la escritura y, además, los de la escritura manual; con lo que en el fondo, lo que vamos a hacer también tiene algo de beneficioso para la salud mental, no sé si decir terapéutico, por lo comentado en la charla del pasado jueves 22. 

 P.: Explícanos con más detalle qué haréis en las sesiones. ¿Seguirás alguna metodología concreta?

  R.: Es interesante pensar que al ser un taller de escritura se sigan ciertos patrones o guiones académicos. Cuando un novelista, por ejemplo, se planifica escribir una novela no sé si dice: este lunes se lo dedico a tal personaje, el martes a tal escenario, el viernes a tal conflicto. Me refiero a que lo enfocaré a través de ejercicios de autoconocimiento personal. Porque en el fondo se trata de eso. Cada asistente buscará sus emociones, las identificará y las expresará por escrito. Daré libertad para que lo hagan voluntariamente, la inspiración no siempre nos llega cuando queremos. Habrá tareas en el aula y para casa. Que nadie lo vea como deberes escolares, claro (ríe). 

  También serán libres de compartirlo en las sesiones. La manera de expresarnos, por escrito, refleja mucho de nosotros, de lo que pensamos, de cómo nos sentimos. Siendo además un taller de escritura, estaré atento a cómo quieren transmitirlas, si lo desean, a un posible lector “final” para que no se pierda parte del mensaje, de la emoción, porque sí hay recursos y herramientas narrativas para ello. Por lo demás, como dije en la charla informativa del jueves 22, puede darse el caso de que alguien escriba, se libere (no sé si entrecomillarlo) y acabe destruyendo lo escrito... o guardándolo en un cajón. Será tan válido como compartirlo. 

  P.: Se me ocurre que al escribir sobre las emociones alguien saque a flote alguna que quizá quería mantener dormida y, en ese momento, se plantee si el taller le está ayudando o no. 

 R.: Es una cuestión que comenté el jueves 22, en la charla informativa, porque me la plantearon tiempo atrás, cuando propuse un taller similar en otro local. Dentro de la escritura emocional está el llevar, p. ejem. un diario personal. Quizá nos suena a algo de nuestra adolescencia, donde anotábamos lo que nos pasaba o lo que sentíamos y lo guardábamos celosamente como parte de nuestra intimidad. Las emociones que nos hagan plantearnos decisiones pueden surgir p. ejem. escribiendo ese diario o en una reunión de amigos o, como dices, en un taller de escritura, sea o no de escritura emocional. La manera de gestionar las emociones es la clave. 

  Personalmente, creo que somos dueños de nuestras emociones, que expresarlas es sano siempre que no se atente contra la libertad de expresión -o el respeto- de los demás. Este taller pretende enfocarse en lo expresivo, a través del lenguaje escrito, aprendiendo a hacerlo bajo los objetivos que cada cual se marque. Para concretar más sobre esa posibilidad que planteas, llegado el caso, será el participante quien deberá decidir, en base a la emoción surgida y su habilidad para gestionarla, si el taller le está ayudando o no. 

 


  P.: No sé si quieres animar a los lectores de nuestro blog a que se inscriban al taller de escritura escritura emocional y creativa con alguna frase motivadora o algún argumento más. 

  R.: Más que frase motivadora, comentaría que asistir a una actividad en la que se va a utilizar el “músculo” del cerebro siempre me ha parecido interesante. Hay grandes propuestas para ejercitar otros músculos y, por ejemplo, quedarse en casa viendo televisión o reels en una red social puede ser tan estimulante o más, según a quién se pregunte. Pero quiero pensar que cuidar nuestro cerebro para que conforme pasen los años llegue en las mejores condiciones es hacernos un bien con beneficios a largo plazo. Quienes ya han asistido a alguno de mis talleres saben que me gusta que sean ágiles, divertidos y comunicativos. 

  Los beneficios de la escritura están en internet, se pueden consultar. Los de sociabilizar asistiendo a una actividad en grupo, también. Y nunca es descartable la interesante posibilidad de que algo de lo que se escriba en alguna de las sesiones del taller: un poema, un microrrelato o un texto, acabe publicado y leído por alguien. Ahí no solo veo el “beneficio” emocional de su autor de verse publicado (ríe). Quizá ese texto pueda ayudar emocionalmente a otros al leerlo, al emocionarse leyéndolo. 

  Os animo a que escribáis y a que lo hagamos en este taller. Nos vemos los lunes 18 y 25 de septiembre y el 2 y 16 de octubre, a las 18.30h en La ardilla literaria

  Si estáis interesados, el mail de contacto es  literaturayperiodismo@yahoo.es 

Koniec. Salvador Perpiñá

Catorce son las historias que transitan las páginas de Koniec (Milenio), de Salvador Perpiñá. Algunas de ellas son breves, de unas pocas páginas; otras, en cambio, van más allá. Hay así relatos cotidianos, actuales, junto a otros desde el histórico titulado Las aventuras del doctor Flöid al futurista Amor constante más allá de la muerte

  Haciendo un brillante juego literario con el título de estos relatos, destacan sus finales, la manera en la que estas historias se cierran cuando Perpiña da el koniec a sus protagonistas. Sirva decir que esa palabra significa «fin» en polaco. 

  Hay toques de humor, de ironía, pero también de reflexión y de crítica ya en lo cómico ya en lo dramático. Incluso hay historias en este Koniec que no acaban de verdad, Perpiñá también juega con eso y con el lenguaje. La manera de narrar una historia a menudo es lo que la hace vital, perdurable. Nos atraen los hechos, acaso esos personajes, por como la vida o la muerte bailan a su alrededor. Pero la manera en la que nos llegan y nos tocan como evocación o con visos de leyenda distingue los buenos de los no tan buenos relatos. 

  Perpiñá rubrica con su prosa que sabe alambicar estas narraciones para que podamos ver lo que sucede con las palabras precisas y la adjetivación cuidada. Por todo eso y por alguna sorpresa más, os recomiendo esta lectura, estos catorce relatos de Koniec.


  Salvador Perpiñá (Granada, 1963). Tras una trayectoria universitaria que solo cabe calificar de errática, y haber desempeñado trabajos tan dispares como el de montador, director de cortometrajes o encargado del aplausómetro en un programa concurso, acabó trabajando como guionista de series como Arrayán, Periodistas, Los Serrano, Pelotas, Isabel o La Peste..., actividad de la que aún vive. Ha publicado dos libros de relatos: Prácticas de Tiro (2014) y Contradiós (2018).


  Koniec. Salvador Perpiña. Editorial Milenio.


Lágrimas de polvo rojo. Entrevista a María Suré

Por Ginés J. Vera


Me concedió recientemente una entrevista la escritora salmantina, afincada en Valencia, María Suré (Salamanca, 1973). Suré estudió Ingeniería Informática en la Universidad Politécnica de Valencia y actualmente trabaja como analista y programadora informática. Desde siempre ha sentido un gran interés por el pasado de su ciudad de adopción, lo que la ha llevado a investigar sobre su historia. Hasta la fecha ha publicado varias novelas, la última, por la que le pregunto, es Lágrimas de polvo rojo (Maeva), un thriller con un asesino que actúa en Valencia y se inspira en antiguos rituales medievales.


  P.: Ni Lágrimas de polvo rojo es su primera novela ni su primer thriller. Autopublicó en 2017 “Proyecto B.E.L” donde también se hablaba del poder y de sacar verdades a la luz, aunque con otros tintes bien distintos. Háblenos de la génesis intelectual y narrativa de esta cuarta novela. 

  R.: Esta es mi cuarta novela desde que empecé en esto de las letras allá por 2015. Todas ellas, unas más, otras menos, pueden incluirse dentro del género negro, que es con el que más disfruto como lectora y escritora. Lágrimas de polvo rojo surgió a partir de varias ideas que llevaban tiempo rondando en mi cabeza. Una de ellas, la que más fuerza cobró en ese momento, trataba sobre los niños desaparecidos. En España, entre 1940 y 1990, desaparecieron más de trescientos mil niños. Una cifra escalofriante. Siempre me he preguntado qué podía haber ocurrido con esos niños arrancados de sus familias a una edad tan temprana. Lo que se describe en esta novela es solo uno de los posibles destinos de estos menores. También me atraía mucho la historia antigua de la ciudad de Valencia, lugar en el que se desarrolla la trama de la novela. Quería descubrir e investigar el lado menos amable del alma de esta ciudad que, como cualquier otra, tampoco se libra de haber sido testigo de alguna crónica negra. Poniendo estos ingredientes en la coctelera, aderezándolos con unos buenos personajes y dándoles un poco de movimiento para que cobraran vida, surgió esta nueva historia. Por cierto, el título tiene mucho que decir, no son palabras elegidas al azar. Cuando el lector descubra su significado entenderá muchas cosas.

  P.: Ha elegido Valencia para situar la trama criminal de esta historia a caballo entre la venganza y la justicia. Entiendo que en parte porque la conoce, lleva años viviendo en esta ciudad, todo y que es Ud. de Salamanca. Entre los escenarios están el casco viejo y la playa. Quizá la parte menos “turística” sea el parque de Polífilo, en el barrio de Campanar. Y sin embargo es clave en la trama por un curioso libro del s. XV. Coméntenos esta elección y la vinculación del citado parque con la trama de su novela.

  R.: Cuando decidí ambientar la trama de esta novela en Valencia, en la que resido desde hace casi treinta años, quería recrear algunas zonas de la ciudad y mostrarlas al lector tal y como son en la actualidad, destacando sus encantos de forma que, tanto los que conocen la ciudad como los que no, se sintieran atraídos por ella. La ciudad es un personaje más que siempre está presente y, como tal, creo que hay que cuidarlo y darle el protagonismo que se merece, pero sin caer en la tentación de convertirlo en algo tedioso al abusar de detalles y descripciones. Cuando investigaba sobre el pasado de Valencia, me topé por casualidad con el manuscrito de El Sueño de Polífilo y enseguida me conquistó todo el misterio que lo envolvía. En ese momento ya conocía la existencia del jardín valenciano inspirado en esta obra del siglo XV tan extraña como maravillosa y supe que tenía en mis manos una buena historia que contar. 

  P.: Hemos hablado de Polífilo y de El Sueño de Polífilo o Hypnerotomachia Poliphili. En el desarrollo de la novela alude a su traductora en castellano, a Pilar Pedraza, a quien menciona posteriormente en los agradecimientos. ¿Cómo fue su primer contacto con la obra atribuida a Francesco Colonna? ¿Ha tenido oportunidad de conversar con Pedraza de su novela? 

  R.: El Hypnerotomachia Poliphili, al igual que la mayoría de los textos medievales que se conocen, suelen tener un contenido que no resulta demasiado atractivo para la mayoría de lectores actuales, acostumbrados a lecturas más frescas y acordes al mundo en que vivimos. Pero, al igual que ocurre con otros libros de la época como pueden ser El Quijote o El Libro del Buen Amor, resulta innegable su relevancia en la literatura mundial. En el caso de El Sueño de Polífilo, además, su encanto reside en el misterio que lo rodea. La autoría de este enigmático libro se atribuye a un monje —Francesco Colonna—, algo sorprendente ya que está repleto de grabados con un contenido sexual nada apropiado para aquella época. En él se habla de temas como el amor platónico o el libre albedrío y entre sus páginas abundan las descripciones de elementos arquitectónicos y arqueológicos, esculturas,  fuentes y jardines. Es curioso que, según algunas fuentes, jardines tan emblemáticos como los de La Granja o El Retiro fueran construidos inspirándose en este libro. 

  »En el texto también se hace referencia a jeroglíficos egipcios, tiene acertijos ocultos e innumerables juegos de palabras. Está escrito en varios idiomas —uno de ellos, inventado—, con una laberíntica narrativa digna de estudio. La labor de Pilar Pedraza con su traducción es encomiable y gracias a ella podemos entender mucho mejor este maravilloso texto. No he logrado ponerme en contacto con Pilar, aunque me encantaría poder charlar con ella largo y tendido sobre este manuscrito y mi novela. Espero que los astros se alineen para que podamos hacerlo pronto. 

 

  P.: Según otro libro medieval que ha mencionado, en este caso, El libro del buen amor, del Arcipreste de Hita, dos cosas mueven el mundo, una de ellas es el sexo. Prefiero que sea Ud. como autora la que nos cuente ese componente incluido en Lágrimas de polvo rojo desde el punto de visto de la víctima y la argumentación narrativa de su novela.

  R.: Dicen que el amor puede mover montañas, pero es evidente que el sexo y el dinero son los motores que mueven el mundo desde tiempos inmemoriales. No hay más que teclear la palabra sexo en un buscador para ver el incontable número de entradas que aparecen en unos pocos segundos. En este caso, más que del sexo en sí, me interesaba hablar de las prácticas más sombrías relacionadas con él, como es el BDSM o la prostitución. En el primer caso, que alguien pueda sentir placer provocándole dolor a otra persona es una muestra más de la oscuridad que llevamos dentro y de lo compleja que puede llegar a ser la mente humana. El segundo representa esa cara fea de la sociedad a la que parece que nos hemos acostumbrado a fuerza de mirar para otro lado. Hemos llegado a “normalizar” unas prácticas con las que se vulneran los derechos de las mujeres a diario. Creo que ambos temas encajan perfectamente en el escenario de cualquier novela negra.

  P.: El fenómeno de los asesinos en serie, más allá de lo condenable, parece ser materia habitual de escritorxs y causar morbo entre lxs lectorxs del género negro. Me consta que para la parte científico-policial contó con ayuda profesional. Háblenos de esa labor de documentación porque sin duda es uno de los pilares de la credibilidad de una obra como esta. 

  R.: Para escribir cualquier novela es fundamental llevar a cabo una buena labor de investigación. La información debe aparecer entre líneas, sin que el lector lo note para que no parezca algo postizo y encajado a la fuerza o fuera de contexto. Como lectora puedo decir que se nota enseguida si un texto flaquea en ese aspecto, tanto por exceso como por defecto, y hace que mi interés por esa lectura decaiga. Por eso, antes de empezar a escribir, necesito entender y conocer el tema que voy a tratar y hago todo lo posible para que los pequeños detalles marquen la diferencia. He hecho varios cursos de criminalística muy interesantes, que me han sacado de más de una idea preconcebida de manera errónea y que me ayudan a la hora de construir tramas científico-policiales creíbles. 

  »Por otra parte, para escribir esta novela me entrevisté con Leila Mohamed, subinspectora del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Valencia, que, muy amablemente, me explicó de primera mano su día a día y su procedimiento a la hora de enfrentarse a una muerte violenta o un asesinato. Pero, sobre todo, me mostró la parte humana de esos policías que se enfrentan cada día a lo peor del ser humano y que, inevitablemente, acaban viendo la vida a través de una lente diferente. Me mostró esa “mirada” especial con la que se enfrentan al mundo, que es la que he tratado de reflejar en los personajes de la novela.

  P.: Me ha parecido curioso que entre los temas de Lágrimas de polvo rojo aparezca el de la investigación biomédica, concretamente sobre la cura de la enfermedad del Alzheimer y la inteligencia artificial. ¿Cree en el opaco poder de las grandes multinacionales del sector? ¿La ética de las corporaciones farmacéuticas -o su ausencia- daría para varias novelas, sobre todo thrillers que nos harían temblar?

  R.: El caso de las farmacéuticas era otro de los temas que tenía pendiente explorar desde hacía tiempo. El poder de estas grandes multinacionales y sus prácticas poco éticas no es algo que yo crea o deje de creer, es una evidencia respaldada por cientos de testimonios. Solo hay que investigar un poco para darse cuenta de la magnitud de lo que se esconde detrás de algunas de estas empresas. Existen numerosos artículos de científicos que, tras trabajar durante años en alguna empresa de este tipo, acaban destapando sus malas prácticas. No en vano hay quien afirma que las farmacéuticas son las que realmente mueven los hilos de la economía y la política del mundo. Cuando alguien se mueve a ese nivel, trasgredir las bases de la ética o la moral resulta tan sencillo como escalofriante. Es algo que está ahí, a la vista de todos, pero que se oculta tras la niebla que ellos mismos se encargan de generar para pasar desapercibidos. Todos podemos ver esa niebla, pero nadie se atreve a dar un paso para enfrentarse a lo que hay detrás.

 

  P.: Volvamos a Lágrimas de polvo rojo para que nos hable de dos personajes claves en la novela. Me refiero a Runa y Roi, si se me permiten las familiaridades. ¿Qué nos puede contar acerca de ellos para acercárselos a lxs lectorxs?

  R.: Creo que Runa y Roi son el binomio perfecto como pareja de policías. He intentado plasmar su relación como la que me gustaría encontrarme cuando leo una novela policíaca. Ambos tienen personalidades opuestas, pero juntos forman un tándem que funciona muy bien. Confían el uno en el otro hasta el punto de poner en riesgo sus vidas si fuera necesario y se conocen tan bien que no hacen falta palabras para que uno sepa lo que el otro está pensando. Aunque no siempre compartan las decisiones del otro, las respetan y las apoyan pese a quien pese.

  »Ambos tienen que luchar contra sus propios fantasmas, pero se enfrentan a ellos de manera diferente. Roi trata de quitarle peso a los problemas con sus bromas cada vez que ve que Runa se hunde más de la cuenta en la oscuridad, cosa que ella agradece, aunque sus protestas no lo demuestren. Runa es una mujer fuerte, decidida y muy profesional, pero es consciente de que tiene que demostrar su valía a diario en un trabajo donde predominan los hombres y eso la enfurece. Su magnífica intuición le ha concedido la fama de ser una de las mejores en el estudio de perfiles criminales y le bastan unos segundos para empatizar o no con un sospechoso. Cuando no lo hace, evita los paños calientes y las preguntas de sus interrogatorios se vuelven tan punzantes y afiladas como su sagacidad. Pero toda esa fuerza y esa seguridad en sí misma la abandonan cuando llega a casa y tiene que enfrentarse a la soledad de su hogar. La misma soledad que siente su compañero, aunque él tiene un remedio para las noches más negras: la marihuana que esconde en su cocina, en un bote de café. Cada uno lidia con sus demonios como puede y juntos se hacen la vida más llevadera el uno al otro.

  P.: En cuanto a la trama de la novela, avanza linealmente junto con la investigación, aunque creo no desvelar nada relevante si digo que en un punto estratégico nos traslada al pasado para desentrañar parte de los misterios abiertos. Aprovecho para preguntarle por esa parte enigmática de su novela. Creo que disfruta con este género tanto como escritora como lectora. Quizá ese guiño a las novelas de R. Chandler y Pierre Lemaitre en la habitación de Roi no sea casual... ¿Es así?

  R.: El escritor debe disfrutar con lo que está escribiendo o, de lo contrario, no funcionará esa magia que crea con las palabras y que logra seducir al lector y hacer que necesite seguir leyendo. En mi caso, intento escribir esa historia con la que me gustaría encontrarme como lector. Aunque procuro leer todo tipo de género, es cierto que al género negro le encuentro un atractivo especial. Me fascina ir descubriendo el misterio que se oculta detrás de cada trama y que mi mente se ponga en funcionamiento para elaborar multitud de posibilidades. Construir el puzle en tu cabeza e ir encajando cada pieza poco a poco hasta que por fin puedes ver la historia en su conjunto y le encuentras el sentido. También me atrae el explorar la psicología de la mente humana, ir en busca de esa oscuridad que se oculta en el interior de las personas hasta dar con ella y tratar de entender el porqué de ciertos comportamientos humanos terribles. 

  »Por supuesto que Chandler y Lemaitre son dos de mis escritores favoritos con cuyas historias disfruto siempre y el que aparezcan en la novela, aunque sea de manera tan fugaz, es un guiño que he querido hacer a estos dos grandes de la novela negra. Podría haber escogido a otros, hay muchos más que me fascinan, pero tenía que elegir. 

  »Cuando escribo me obligo a poner distancia entre mi vida personal y la historia que estoy contando, intento no dejar demasiado de mí en mis personajes, aunque a veces sea inevitable. Pero sí suelo hacer este tipo de guiños a otras personas, conocidos, amigos o, como en este caso, a otros escritores a los que admiro. Por ejemplo, todos los nombres de los personajes principales de esta novela son nombres de amigos que, al leerla, se han ido reconociendo. En mi novela anterior, Huérfanos de sombra —que reeditará Maeva en la primavera de 2023—, aparece de pasada un personaje secundario que en realidad soy yo cuando era pequeña. Me gusta hacer ese tipo de juegos de los que solo serán conscientes unos pocos lectores.

  P.: Llegados al final de la entrevista, y de la novela, quienes se hayan quedado con ganas de más aventuras con los subinspectores de policía que la protagonizan están de suerte. Una razón más para que lxs lectorxs se acerquen a Lágrimas de polvo rojo. Lance unas últimas líneas animándoles a sumergirse en esta trepidante historia de pistas misteriosas, venganzas y antiguos rituales en la soleada ciudad de Valencia.

  R.: Podría explicar con unas pocas frases todo lo bueno que tiene esta novela y por qué recomiendo leerla, pero no dejaría de ser una opinión subjetiva al ser formulada por su creadora. Creo que las opiniones de otros lectores son las que mejor pueden hablar sobre esta historia y sus personajes si lo que se busca es una valoración objetiva. Por eso animo a futuros lectores a hacer una sencilla búsqueda en Internet y descubrir los comentarios que se han ido dejando sobre Lágrimas de polvo rojo, que no son pocos.  

  »He de reconocer que esta estrategia juega a mi favor porque todas las opiniones son tan positivas que creo que acabaran por convencer a los amantes de este género que aún tengan dudas.


  Lágrimas de polvo rojo. María Suré. Maeva.

José Luis Muñoz: «Lo de la paridad de sexos es un poco cansino, sobre todo en la novela negra».


Por Ginés J. Vera

Con más de medio centenar de obras a sus espaldas y muchas millas en su mochila viajera, el escritor salmantino José Luis Muñoz nos concede una cálida entrevista acerca de su reciente novela La bahía humeante (Traspiés); una road movie merecedora del Premio de Narrativa Carmen Martín Gaite 2021. 

P.: Esta primavera se publicó La bahía humeante tras recibir un merecido premio literario. Una historia que comenzó a fraguarse en un entorno de frío y hielo, al igual que su punto y final. Háblanos de Islandia como fuente inspiradora y de su capital… por lo del título.


R.: Si tuviera que nacer de nuevo, elegiría Islandia. Quizá en mi próxima reencarnación. Es un país pequeño, en habitantes, pero extraordinariamente bien organizado. Es un país que procesó a sus banqueros, en donde las empresas que suministran gas, agua y electricidad, son públicas. Además de tener una renta per cápita altísima, es un pueblo muy culto y civilizado entregado a la lectura. Y se come bien. Pero es carísimo. Pero vale la pena viajar porque su paisaje es sencillamente extraordinariamente bello. Islandia casi roza la perfección. Hace frío, eso sí, pero es que a mí no me asusta el frío. 


El título es la traducción literal de su capital. La bahía humeante que descubrieron los vikingos en su ruta hace Groenlandia y América del Norte, los primeros descubridores europeos de ese continente. 

P.: Decía que ha merecido un premio literario, en concreto, el Premio de Narrativa Carmen Martín Gaite 2021. Curiosamente, si pienso en esta autora ya fallecida me viene a la cabeza el título Nubosidad variable. En ambas creo que además de cierto desencanto hay un componente de metaliteratura. Coméntanos acerca de la recepción del premio, de tu acercamiento a la prosa de Martín Gaite y de lo intraliterario de La bahía humeante.


"Si tuviera que nacer de nuevo, elegiría Isalandia", afirma.
Foto Facebook del autor

R.: Los escritores suelen decir que están en lo que escriben, aunque a veces se disfrazan para no ser reconocidos. A la hora de armar esta novela negra ambientada en Islandia me inventé una trama muy literaria. La literatura está siempre en el foco de la narración, en las discusiones entre Max Rigalt, escritor purista que nunca llegará a ninguna parte, porque en la sociedad, y en literatura, las cartas siempre están marcadas, y Eric Burdom, ese farsante usurpador que está rodeado de un prestigio inmerecido. Lo literario está tan presente que estalla en el final, cuando ambos escriben una novela inacabada y no precisamente con tinta. Alex Rigalt es una especie de Marlow, y Eric Burdom, Kurtz. Uno va al encuentro del otro. La influencia de El corazón de las tinieblas es clara, me doy cuenta ahora, en frío, que reflexiono sobre la novela. Los escritores nos alimentamos de los libros. El de Joseph Conrad es todo un referente. No hay río Congo, pero hay Islandia, todo un recorrido inhóspito y frío para llegar a él, a Burdom. 


P.: En esta novela encontramos no solo la parte descriptiva, viajera, casi como una invitación a soltar el libro e irnos en avión hasta allí, bien abrigados, claro. También hay una buena dosis de crítica social  con jugosos paralelismos entre el modo de vida islandés y el más occidentalizado en estas latitudes. ¿Nos hablas de ello?


R.: Sociedades muy diferentes la nuestra y la de ellos. Curiosamente, y lo recalco en el libro, hay mucha emigración portuguesa. Seguramente viene por el bacalao. Asociamos Islandia a ese pescado. Pero también hay salmones en sus ríos que no tienen como depredadores a ningún mamífero. La fauna de ese país es curiosa: cisnes, miles de ellos, que te sorprenden porque uno está acostumbrado a parejas o animales solitarios. Los islandeses, además de exquisitamente educados, suelen ser amables. Tienen un turismo sostenible. Quizá hay muchos chinos: me llamó mucho la atención y eso también se apunta en mi novela. La novela es un cuaderno de bitácora. Cuando viajo escribo cada noche sobre lo que he visto, lo que me llama la atención, la gente que veo, lo que como, y aparte hago miles de fotografías, ruedo muchas horas de video que me sirven luego para reelaborar lo que quiero escribir. La sociedad islandesa es casi perfecta. No hay ejército. No vi un solo policía. No hay más que un par de autores de éxito que se inventan en sus novelas crímenes que no existen, como Arnaldur Indridason. Cuando se produce un asesinato, sale en primera página de la prensa. 


P.: Quienes se acerquen a La bahía humeante pronto descubrirán que el motor de la trama es una injusticia y, por tanto, de una búsqueda de la justicia.. o una venganza, según se mire. Sobre ese sutil matiz te lanzo una reflexión abierta al hilo, además, de la cita de Dostoiesvski que abre las páginas de esta novela de prosa ágil y trama directa. 


Asegura que su novela es un cuaderno de bitácora.
Foto Facebook del autor 

R.: Justicia poética. Es lo único que se puede hacer con la literatura de ficción. Suelo decir que los escritores de novela negra somos gente pacífica porque bastante matamos en nuestras páginas. El tema de la impostura está muy presente en mi obra literaria. Hace un año publiqué una novela muy breve titulada La muerte del impostor. En La bahía humeante el impostor es un hombre de éxito, un ladrón de talentos. No es nuevo ni en la pintura ni en la literatura. Malas lenguas hablan de un caso muy notable. ¿Realmente escribió Patrick Suskind El perfume teniendo en cuenta que era lector de una editorial y le llegaban muchos manuscritos? Si era el autor de esa obra maestra, ¿por qué enmudeció y no escribió más salvo un librito de cuentos infantiles? Sí, claro, tenemos a Juan Rulfo y Pedro Páramo, pero es sospechoso. El tema de la impostura es también el central de una novela inédita que espero vea pronto la luz.

P.: El personaje principal, si excluimos el paisaje, es Max Rigalt, un tipo maduro del que leemos que es un “duro blando.” Todo un clásico para una novela del género, ¿quizá la historia hubiera sido otra si Max hubiera sido Maxine aunque el antagonista siguiera siendo Eric Burdom? ¿Para cuando una protagonista femenina, empoderada, en una novela negra criminal?


R.: Con Maxine la historia hubiera sido muy diferente. Y quizá mejor. Imaginemos una historia de amor / odio entre Maxine Rigalt y Eric Burdom. Ya hay heroínas de novela negra femeninas. Ahí está la hacker ciberpunk Lisbeth Salander de la saga Milenium. A mí me resulta más cómodo armar personajes masculinos. Pero también he creado personajes femeninos muy potentes como la Malinche de El centro del mundo, mi novela épica sobre la conquista de México por Hernán Cortés. Sin ella, Cortés no habría conquistado Tenochtitlan. Lo de la paridad de sexos es un poco cansino, sobre todo en la novela negra. Aunque ya hay muchas escritoras en ese género en España, y bienvenidas sean y que se multipliquen (Empar Fernández, Alicia Giménez Barlett, Susana Hernández, Rosa Ribas, Noelia Lorenzo Pino, Susana Martín Gijón, Dolores Redondo, Berna González Harbour, Ana Ballabriga, Marta Prieto, Marta Sanz, Yanet Acosta...), los hombres son mayoría. Para mí simplemente hay escritores, y que sean buenos. 

Uno de mis iconos literarios es Patricia Highsmith, y no porque sea mujer, sino porque es una escritora extraordinaria. Pero si nos vamos a la literatura negra norteamericana veremos que hay muy pocas mujeres, muchas menos que en España, y desde siempre. Puede que eso se esté revertiendo, pero aquí no llegan, salvo excepciones como Gillian Flynn y su excelente Perdida, y Donna Leon que ya es un clásico. Quizá las mujeres, por lo general, se sienten más cómodas en otros géneros. No sé. Pero yo no hago distinciones por sexos, me parece un error, sino por la calidad de las obras. 

Una editora con cuarenta años de experiencia me decía que, actualmente, en igualdad de condiciones (calidad literaria, comercialidad del producto), las editoriales prefieren a las mujeres en vez de a los hombres. Y no debemos enfadarnos. Además hay que tener en cuenta, y de nuevo vuelvo a las estadísticas, que las mujeres son las que más leen en este país. 


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José Luis Muñoz (Salamanca,1951) cursó estudios de Filología Románica en la Universidad de Barcelona. Ha escrito artículos de opinión en los periódicos El Sol, El Independiente el El Periódico. Mantiene asimismo el blog La soledad del corredor de fondo. Sus novelas han sido traducidas al francés, italiano, checo y búlgaro y han sido elogiadas por figuras como Luis García Berlanga o Manuel Vázquez Montalbán. Su amplia obra ha sido objeto de estudios y reseñas en numerosos medios, citada incluso en el New York Times. En la actualidad colabora con varios medios de comunicación digitales, como son Culturamas, Suburbano Miami, o Narrativas, entre otros. Es asimismo director de las colecciones de novela policial La Orilla Negra y Sed de Mal, y ejerce como comisario del festival Black Mountain Bossòst que gira en torno al género negro. Dirige la organización Lee o Muere. Entre sus numerosas obras publicadas destacan: «La frontera sur», «Cazadores en la nieve», «El rastro del lobo», «La manzana helada», «Los perros» o «El centro del mundo».




La bahía humeante. José Luis Muñoz. (Ed.Traspiés)


Link al libro:https://www.traspies.com/la-bahia-humeante/