Dana Gynther: «En 'Los Baños del Almirante’ el telón de fondo es Valencia»

 

 


 Por Ginés J. Vera

P.: ¿Cómo surge la idea de escribir Los Baños del Almirante dado que no es su primera novela?

R.: Aunque no era mi primera novela publicada, era mi primera novela escrita. Hace muchos años, hice la traducción de la página web del monumento de los Baños del Almirante y me quedé fascinada. Pensaba que alguien debería escribir una novela sobre ese lugar. Finalmente decidí que esa persona podría ser yo.

P.: En Los Baños del Almirante el telón de fondo es Valencia y, como ilustra el título, unos baños públicos del casco antiguo de València, de origen medieval. La verdadera historia es la de cuatro protagonistas separadas por varios siglos entre sí. Háblenos brevemente de Fátima, Angels, Clara y Rachel.

R.: Rachel es una historiadora norteamericana que viene a Valencia a estudiar los baños. A lo largo de su estancia, hace descubrimientos que nos llevan al pasado: a la Edad Media, donde conocemos a la joven Fátima, una alfarera musulmana de Paterna; al siglo de oro valenciano y Angels, una judía-conversa cuya familia ha tenido problemas con la Santa Sede; y al XIX y Clara, una "solterona" viva y creativa que se enamora de un dandy francés antes de la invasión de Napoleón.

P.: Imagino que la labor de recabar información sobre los diferentes momentos históricos en los que transcurre la novela habrá sido ardua y le habrá llevado tiempo. Más allá de los datos digamos más técnicos sobre los propios baños o la ciudad de Valencia, ¿cómo ha sido esa labor de documentación acerca de los detalles cotidianos, las emociones y las personalidades de sus personajes en esos siglos, en 1348,1530 y1805 además de 2011?

R.: Leí muchos libros sobre la historia de las distintas épocas la Peste, los judíos y la Inquisición, Goya y su tiempo, etc, etc—, pero también he hecho investigación sobre la comida, la moda, el maquillaje, los modales, las enfermedades, la música y la literatura... He intentado sumergirme en la vida cotidiana de cada época para imaginar mejor los pensamientos y las actuaciones de los personajes. La verdad es que disfruté muchísimo de esta investigación.

P.: Le preguntaría si se siente especialmente identificada con alguna de las cuatro protagonistas más que con el resto, pero intuyo que me va a decir que con las cuatro por igual. Aunque me atrevo a sugerir si Fátima, la de la primera protagonista de las tramas tenga un par de felices coincidencias con Ud. Me refiero por un lado a que Fátima dejó su hogar para instalarse en València y, por otro, la alfarería. ¿Nos lo comenta?

R.: Tiene razón. En algo, me identifico con todas mis protagonistas. Ha acertado en decir que Fátima es alfarera y no pescadora o sopladora de vidrio por mi propio interés en la cerámica. Con Angels, cuyo padre tenía una imprenta en el siglo XVI, comparto mi pasión por los libros y con Clara, mi optimismo y sociabilidad. Y Rachel, ¿cómo no? Es una norteamericana (de la ciudad donde estudié, encima) enamorada de la historia y de España, como yo.

P.: Le propongo para finalizar que invite a las y los lectores de esta entrevista a que se acerquen al libro. Denos tres claves de su Los Baños del Almirante para convencerlos de pasar por una librería después de la visitar los históricos baños, los únicos que en la ciudad de Valencia que han funcionado como baño público durante más de seis siglos y declarados Bien de Interés Cultural (BIC) en 1993.

R.: Diría yo que el lector, aunque sea de Valencia o de la Comunidad Valenciana, va a aprender por lo menos una cosita de la historia de su ciudad. Que el texto traducido al castellano por Inés Benlloch y al catalán por Laia Vilanova va a transportar al lector a las tres épocas históricas, con todos sus sentidos: vistas, tactos, olores y gustos. Y por fin, el afortunado lector va a aprender cosas de las protagonistas que ellas mismas ignoran.

Los Baños del Almirante. Dana Gynther. Trad.: Inés Benlloch. Batidora ediciones.

Más información sobre el libro:

https://batidoraediciones.es/libros/los-banos-del-almirante/



Eva Monzón: «Que las personas pensemos por nosotras mismas, que sepamos entender y ver y actuar, lo mejor posible, es la piedra angular de cualquier sociedad».

 

Por Ginés J. Vera


La escritora Eva Monzón ha publicado recientemente la novela “Sombras” (Dauro). Monzón nació en Santander, aunque actualmente vive en Valencia. Es psicóloga clínica y forense. Ha publicado las novelas: “Tiempo Muerto”, “Entreactos” -ganadora del Alfonso el Magnánimo-, “Errantes”, “El día a día” o “En esa delgada línea”. También ha publicado relatos cortos y poesía en distintos medios. Escribe guiones, tanto cortos como largometrajes y para la radio. Adaptó textos para óperas de cámara, incluida “La flauta mágica” para niños. Como autora teatral destacar: “Lo que no se quiere recordar”, “El jurado”, “La decisión” y “La pelea” -con la que ganó el certamen de Cronoteatro-. Tradujo el diario inédito que J. Steinbeck llevó durante el proceso de creación de “Al Este del Edén”, publicado como: “Diario de una novela: Las cartas de “Al Este del Edén”, colaboró en la biografía de Joaquín Navarro, sindicalista eje de la Matanza de Atocha. A continuación la entrevista que me concedió al hilo de su novela “Sombras”. 

P.: ¿Cómo surgió la idea de escribir Sombras?

R.: Siempre me ha interesado esa necesidad humana de pertenencia. El gregarismo llevado al límite deja de ser adaptativo para ser alienante. Hay grados que van, desde el individualismo, pasando por los grupos sociales, hasta las sectas. Y todos los estadios tienen, asimismo, distintos tipos de niveles.

P.: ¿Podríamos decir que esta novela se engloba en la narrativa del género negro?

R.: No creo. La trama es oscura, la investigación del horror es uno de los hilos narrativos, pero el enfoque es mucho más amplio, no se limita a los cánones de la novela negra.

P.: La novela sigue lo que podríamos llamar una estructura fragmentaria, tanto en el espacio como en el tiempo. ¿Por qué se decidió por este planteamiento para tramar la historia?

Eva Monzón es psicóloga clínica y forense

R.: Esta técnica narrativa de ir moviéndose a través del tiempo y el espacio va muy bien para contar cada uno de los ángulos de la trama, ya sea de los personajes como de los sucesos en el tiempo, es una manera ágil de contar lo que, de otro modo, llevaría mucho más tiempo de decir, ir linealmente y de modo exhaustivo le quitaría intriga y eficacia. Así el lector monta las piezas, es parte del proceso tanto de leer la novela como de resolver el crimen.

P.: Háblenos de uno de los grandes ejes de la novela, de cómo asistimos a la investigación de un crimen, no sé si aventurar la palabra masacre, como lectores.  

R.: Sin querer, la contesté en la pregunta anterior. El lector va a ciegas, igual que el investigador que se enfrenta a esas muertes sin saber nada más, solo que quiere resolverlas. Como el lector, espero.

P.: Más allá del ambiente opresivo, de la atmósfera asfixiante, sitúa la historia en un entorno rural donde curiosamente cobran un especial protagonismo los medios informativos y el periodismo sensacionalista. Háblenos de la crítica social que hallaremos en Sombras.

R.: La necesidad de llamar la atención a toda costa, de ser centro de atención, de no tener escrúpulos a la hora de divulgar la noticia sin más, es algo conocido, ya lo tocó Billy Wilder en su gran película El gran carnaval, por ejemplo. Solo que ahora ya no es exclusivo de la prensa: Todos pueden hacerlo y lo hacen. En este caso, buscar la notoriedad trae consecuencias.

P.: Quizá en una lectura profunda de la novela, las y los lectores más osados vean los paralelismos y juegos de espejos que conscientemente, intuyo, ha introducido en su novela. Me gustaría que nos comentase la parte psicológica que palpita entre estas páginas. El concepto de libertad, el de la de la necesidad de pertenencia a un grupo o el de justicia (aunque hay quien lo llame karma). 

Sombras no se limita a los cánones de 
la novela negra, aclara la autora. 

R.: La novela está hecha, como la vida, de las múltiples decisiones de sus personajes, y todas ellas dependen de su modo de entender el mundo. Cada uno aporta su visión, sus vidas, sus necesidades. Y tras decidir vendrán las consecuencias, en este caso, las que conocemos nada más empezar la novela. Esas muertes.

P.: En una novela como Sombras no podemos obviar el papel de los personajes. Háblenos del peso narrativo del inspector Eladio Gómez o de los femeninos -como la señora Matilde-; no en vano la desaparición de dos mujeres, Beatriz y Marga-Rosa, parece ser uno de los motores de la trama. 

R.: Como he dicho, es una novela creada a partir de cómo se mueven y actúan sus personajes, no hay principales ni femeninos ni masculinos, hay seres humanos con sus miedos, dudas, obsesiones, conciencias, ambiciones, luchas, banalidades, egoísmos... es un abanico de motivaciones, de vidas diferentes porque vienen de mundos distintos, aunque todos tienen en común su estar perdidos por completo en muchos aspectos.

P.: He dejado para el final una cuestión peliaguda, el del mundo de las sectas. En Sombras aparece, nos sumerge en él a raíz de una muerte colectiva. Desde su punto de vista profesional me gustaría que nos comentase si este fenómeno tiene actualmente un caldo de cultivo favorable. ¿Cómo se puede combatir una doctrina religiosa o ideológica fundamentalista y nociva para el orden social? 

R.: Hay muchas sectas, siempre las ha habido, pero ahora, aunque la gente crea que es algo de hace años, hay muchísimas, de muchos tipos, en distintos extremos. Y eso no se puede combatir del todo.  Que las personas pensemos por nosotras mismas, que sepamos entender y ver y actuar, lo mejor posible, es la piedra angular de cualquier sociedad. Y eso no se ha conseguido nunca. porque, para empezar, ¿quién sabe cómo se actúa bien? Eso solo se sabe mirando hacia atrás, cuando ya no hay remedio. Por eso Sombras comienza desde el final. Para entender qué pasó hasta llegar ahí.

 

Solo Eva. entrevista a María Lucas

María Lucas, autora de la novela Solo Eva (Libros Indie), nos presenta su última novela. En la entrevista que compartimos, Lucas nos habla de que Solo Eva tiene mucho de sí misma como autora ya que con ella se ha reinventado. 


También que en Solo Eva hay una gran presencia de lo femenino, que es una novela para mujeres, pero… no solo… Lucas afirma que «es una novela de transformación y en cada parte el amor tiene su espacio sin necesidad de ser tema central». Además, la autora nos habla del origen de la novela, de las tres partes que la componen, del amor, tan presente en la novela, o de otros temas mencionados en la novela tan actuales como la corrupción política o la pobreza en el Tercer Mundo.

Puedes leer la entrevista al completo en este enlace:

http://librosenlamaleta.blogspot.com/2020/12/entrevista-maria-lucas.html

María Lucas es una escritora nata que como amante de la Literatura estudió Filología Española. Desde muy joven anduvo dibujando su vida entre líneas y libros hasta que llegó Solo Eva, novela con la que se reinventó. A esta le  ha seguido Cuentos de luz y de agua, libro que se halla entrelazado con su última novela y que será editado de inmediato. También escribió un libro testimonial, La otra cara de la realidad, a partir de un voluntariado que realizó en África y del que también hay huellas en su novela...

La necesidad del contacto

 

Por Amaro La Rosa Pinedo 

(Periodista y Psicólogo especializado en Comunicación)


El tacto es el sentido menos estudiado, pero no es el menos importante. Se experimenta en toda la superficie de la piel, con diferentes niveles de sensibilidad. Existen culturas donde admite mayor o menor contacto físico. Tanto más existen zonas de contacto físico aceptables en público y en privado… las cosas son muy distintas. Formas de contacto normales en una cultura pueden percibirse de modo diferente y hasta ser inaceptables en otra. Acariciar la frente de un niño puede interpretarse como una muestra de ternura en occidente pero ser calificada como insulto o desprecio en algunas culturas orientales.   

Está comprobada la necesidad del contacto físico para el bienestar de los seres humanos. A comienzos del siglo pasado en un hospital inglés los médicos estaban muy preocupados pues notaban el fallecimiento inexplicable de recién nacidos a pesar de que eran bien alimentados y protegidos. Investigando, descubrieron que una carencia era la falta de contacto físico, pues sus cuidadoras tenían un trabajo tan recargado que no tenían tiempo de tomar en brazos a todos.

El beso es parte del happy end de cualquier novela romántica o de las telenovelas. Ni qué decir de la música. Al respecto, aún resuenan en mis oídos las melodías de El beso interpretado por Los Churumbeles de España que escuchaba cuando era muy pequeño. El beso es parte de la demostración del amor de los padres, del amor filial y el de pareja. Aunque parezca mentira en los besos participan más de 10 mil terminaciones nerviosas. En ciertas culturas se reserva para momentos de vida privada mientras que en otras se manifiesta abiertamente en público.

La importancia del contacto

En Lima, hacia mediados de la década de los 70, variaron las costumbres en el contacto físico de modo tal que se empezó a saludar a las personas de sexo opuesto con un beso en la mejilla. Pablo de Madalengoita, reconocido animador de televisión de los años 60, había emigrado hacia Nueva York desde donde trasmitía un programa radial para una emisora limeña Al regresar en los años 80 notó este cambio en el saludo. En su comentario editorial publicado en un diario revelaba la incomodidad que sentía cuando sus amigos, e incluso una persona a quien apenas conocía, saludaban con un ósculo a su esposa.

En este año de pandemia, los duelos se han vivido al interior de las casas. Amén de no poder ver a sus enfermos y no poder brindarles afecto hasta el último de sus días por motivos de bioseguridad, quienes perdieron a sus seres queridos, debieron afrontar el duelo en privado. En momentos en que perdemos a un ser amado, el dolor es intenso, aunque eventualmente no se exprese en toda su magnitud por múltiples razones. Y es en estos instantes tan duros que el estrecho abrazo de un  amigo cercano o de un familiar afectuoso nos reconforta, aliviando la pena. En ese abrazo cargado de simbolismo, aprecio y solidaridad que los seres humanos hemos aprendido a interpretar se expresa muchas veces lo que no se sabe cómo decirse con palabras.

Pero no es solo eso. Los familiares más cercanos, a pesar de vivir en la misma ciudad, pueden estar físicamente alejados para evitar posibles contagios; lo que es mucho más recomendado cuando se encuentran en edad avanzada o tienen situaciones de vulnerabilidad por su salud. Ciertamente podrá decirse que la tecnología actual nos puede mantener siempre en contacto. Pero nada reemplaza al abrazo de los hermanos, Y para quienes estamos convencidos de la vital importancia de la amistad, el apretón de manos o el abrazo de los amigos queridos, realmente nos hacen falta.



Javier Cuenca: «Mi novela tiene una inspiración muy ochentera»



Por Ginés J. Vera para La ardilla literaria 

El periodista y escritor madrileño Javier Cuenca Velarde  acaba de lanzar a sus lectores una nueva novela tras el éxito en 2013 de Jugando con sombras. En este caso, Seremos agua (Altlantis) es un thriller con una inspiración "muy cinematográfica, muy ochentera", según sus palabras.

 Publicas tu segunda novela con el título Seremos agua. Coméntanoslo en el contexto de la historia.

   Por  un lado, a lo largo de la historia se producen una serie de asesinatos cuyas víctimas son varones adolescentes. El asesino deja un mensaje, siempre el mismo: Seremos agua. Por otro lado, el título hace referencia igualmente a otros sucesos que tienen lugar en la trama y que no conviene desvelar, ahora que se ha puesto tan de moda esa frase de “no me hagas spoiler”, jaja. Pues eso: yo no haré tampoco spoiler de mi propia novela.

 Seremos agua comienza con el protagonista, un adolescente fascinado y atraído por una misteriosa mujer mayor que él que de repente se convierte en su vecina. Ubicas este thriller mayoritariamente en Madrid. ¿Cómo y cuándo surge la idea de escribir Seremos agua?

  
Su personaje muestra fascinación por una mujer mayor
Creo que la idea, al menos la inicial, el germen de la historia, digamos, me rondaba la cabeza hace mucho tiempo, desde que yo era casi un adolescente de la edad de Nacho. Se trataba precisamente de eso, de lo que tú dices, de un adolescente fascinado por una extraña mujer mayor que él, de unos treinta y tantos años, que un buen día viene a vivir a su edificio y con la que logra establecer una relación más allá de la simple camaradería. Esta mujer parece sentirse atraída por el líquido elemento, por el agua, e inquieta a Nacho en la misma medida que lo fascina. Luego esa idea primigenia se fue mezclando con otras y todas juntas dieron origen a la novela.

 El protagonista de Seremos agua es Nacho, un adolescente que ha de quedarse estudiando en Madrid durante el verano por imposición de sus padres. Hay varios personajes femeninos muy interesantes. Háblanos de Eva, la vecina de treintañera; de la misteriosa Hidra; o de Pili, la preadolescente enamorada de Nacho aficionada a las películas de terror.

   Bueno, digamos que Nacho es solo uno de los protagonistas, aunque su papel en la historia es primordial. Luego tenemos a su vecina, que dice llamarse Hidra, un nombre extraño que Nacho no acaba de creerse. Eva es otra de las protagonistas: una chica de unos treinta y tantos años, como Hidra, casada con un ejecutivo, insatisfecha emocional y sexualmente, que busca maneras de no aburrirse en el Madrid estival de mediados de los 80, y que canaliza su intenso y reprimido deseo sexual mediante un pasatiempo muy peculiar que pronto descubrirán los lectores.
   En cuanto a Pili, efectivamente, es una cría del barrio de Nacho, hija del dueño de un bar que él frecuenta con sus amigos, y que parece beber los vientos por el chico, cosa que éste no quiere ver o prefiere no hacerlo. Pili es uno de los personajes más auténticos de esta historia, uno de los más positivos. Y además le gustan las pelis de terror, como a Nacho.

 Algo que descubrirán pronto las y los lectores de Seremos agua es su estructura narrativa. También la incorporación de elementos fantásticos o la mezcla de géneros. Háblanos un poco sobre ello a la hora de abordar la creación de esta novela.
El autor admite que en esta obra ha entremezclado géneros 

  En esta obra quería que cada personaje protagonista (hay tres en total) tuviera una forma narrativa diferente: así, todo lo que se refiere a Nacho está narrado en segunda persona, como si el autor de la historia, o alguien ajeno, se dirigiera a él, o como si el propio Nacho se hablara a sí mismo, que también cabe esa posibilidad. Lo que le sucede a Eva está contado en tiempo pasado, en tercera persona, y la trayectoria del inspector de policía Lucas Parreño, que investiga los crímenes, también está narrada en tercera persona, utilizando el presente cuando se habla de la época en que se desarrolla la novela, y en pasado cuando se alude a los recuerdos del policía, que juegan un papel crucial en la trama.


   En cuanto a los elementos fantásticos, aparecieron por pura casualidad, pero en realidad tienen un papel secundario en la historia, como una especie de juego con el lector, que habrá de darles la importancia que tienen o simplemente ignorarlos. Por último, la mezcla de géneros es algo que siempre me ha interesado a la hora de escribir novelas, aunque yo diría que más que mezclarlos, directamente los retuerzo o los pervierto para llegar a donde pretendo.

   En el caso de Seremos agua, parto de la novela negra, o del thriller con asesino en serie, si quieres, pero me adentro en el erotismo, incluso en el sexploitation, con guiños a la literatura fantástica y a las teenage movies, aquellas películas para adolescentes que se hacían en los 80, de las que esta novela es deudora en cierto modo.


Pueden conocer un poco más del autor y su obra
aquí:
https://www.facebook.com/javier.cuenca.7967