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Entrevista a Marta Huelves, autora de El tercer lago

Este mes de noviembre se va, pero no sin compartir con vosotros esta entrevista que nos concedió, para La ardilla literaria, la escritora Marta Huelves Molina (Madrid, 1969). Huelves estudió Geografía e Historia en la UNED. Es escritora y divulgadora de Historia, y en todos sus proyectos conjuga la pasión por la literatura con el trabajo de investigación. Colabora con medios digitales y publica reseñas de libros en webs especializadas. Esperamos que os guste.


P.: Retoma en El tercer lago, por una parte, a los protagonistas de su anterior novela, La memoria del tejo. Y, por otra, la ubicación de la trama, que también es en Asturias. De hecho, leemos que siente admiración y curiosidad por la cultura asturiana. No es vano, en la portada de El tercer lago hay un elemento muy representativo del Principado. Háblenos de estos dos reencuentros, de esa admiración casi devoción, quizás. 

R.: En la portada de El tercer lago aparece un elemento muy representativo como es el puente de Cangas de Onís, al que todos conocen allí como «el Puentón», de manera intencionada y por dos razones. La primera porque representa a la localidad donde arrancan los hechos de esta novela policiaca y la segunda porque forma parte de la ambientación, que en mis novelas funciona como un personaje más. Esto cierto que siento predilección por la cultura asturiana y también la necesidad de divulgarla. Es una atención merecida, debido al desconocimiento a nivel nacional que tenemos sobre los asturianos. El folclore, la mitología y la historia asturiana son las grandes inexploradas. Creo que una novela de misterio o policiaca es un vehículo tan válido como cualquier otro para darlas a conocer.

P.: La pareja de investigadores en El tercer lago son el inspector Salvador Bedia y la agente Marina Roldán. Como en toda buena novela, el peso de los personajes, de sus pequeños dramas y su rol en la trama, es un factor decisivo para atrapar a los lectores. ¿Qué podemos adelantarles acerca de la agente de la Policía Nacional de Gijón tras su traslado desde Madrid?

R.: Tanto La memoria del tejo como El tercer lago son novelas policiacas en las que presento dos casos independientes, pero enlazados uno con otro a través de esta pareja de la Policía Nacional: Bedia y Roldán. Cuando me planteé el personaje de la agente Marina Roldán, lo hice con la convicción de mostrar a una mujer con un pasado y un futuro en el que pesase más el rol humano. Los hombres y mujeres que pertenecen a los diferentes Cuerpos de Seguridad del Estado son, ante todo, personas, con cargas familiares, dramas personales y preocupaciones como cualquiera de nosotros. Por eso presto especial atención a la vida privada de mis personajes. En El tercer lago, la agente Roldán se va adaptando poco a poco a Gijón y se reafirma como protagonista. Además de superar los traumas del pasado, en esta novela, el zarpazo le alcanza a nivel personal. Una circunstancia que la obligará a modificar el rumbo de su vida.  

P.: El título de esta novela hace referencia a un esquivo lago de Covadonga. Son más conocidos el Enol o el Ercina que el Bricial. En la novela, no solo descubrimos el porqué de este misterio, sino también cierta leyenda asociada a él, a su nombre. Aprovecho para que nos hable del componente de leyendas que ha incluido en El tercer lago.

R.: Como digo, la riqueza de la cultura asturiana es muy amplia e incluye, por supuesto, las leyendas. No olvidemos que las leyendas o los cuentos nacen de la tradición oral. Aparte de entretener, ofrecían un componente didáctico cuya misión era explicar, a una población carente de estudios y de acceso a la cultura, fenómenos de índole científica, como es el caso. La leyenda de los lagos de Covadonga es un intento de explicar la formación de los lagos de alta montaña que forman parte del Parque Nacional de los Picos de Europa

  Hace unos 40.000 tuvo lugar el último máximo glaciar que afectó a las montañas cantábricas. Por aquel entonces los tres macizos que conforman los Picos de Europa estaban ocupados por grandes casquetes de hielo. El hielo es un agente muy erosivo que al moverse arrastra materiales. En las zonas más blandas, la erosión forma una especie de cubetas que se llenan de agua, tanto de la lluvia como procedente del deshielo y forman un lago. En esta novela me he permitido la reinterpretación de esta antigua leyenda, cuyos primeros ejemplos podemos encontrar en el siglo XIX. Tanto el lago Enol como el Ercina son lagos permanentes, no así el Bricial cuya base es arcillosa y el agua se filtra. Por eso solo es posible verlo durante la época de deshielo o cuando se producen grandes lluvias. Es un lago fantasma. Este componente casi mágico es un ingrediente más en mis novelas, esta vez con la leyenda de la niña de los lagos de Covadonga.  

P.: Si en La memoria del tejo, un hilo conductor fue este árbol y, por extensión, los bosques asturianos, en El tercer lago también lo es desde una vertiente más abierta, la protección de la naturaleza y el medio ambiente. Concretamente, hallamos al movimiento preparacionista y de supervivencia en caso de catástrofe. Nos sonará quizá en países como EUA, pero en Europa, en España, también hay grupos muy preocupados, y concienciados, con cómo sobrevivir en caso de un apocalipsis, de un desastre para la población.

R.: El movimiento preppers o preparacionismo está formado por individuos que se preparan para sobrevivir a una catástrofe natural, un colapso en las comunicaciones o una epidemia, incluidas perturbaciones de orden social o político. Practican el autoabastecimiento. Aunque surgen en los años treinta del siglo XX, la mayor influencia la consiguen durante la Guerra Fría, con la amenaza de las bombas nucleares y atómicas. Para protegerse y sobrevivir construyen búnkeres o refugios y se agrupan en comunidades. 

  Este movimiento está directamente ligado a la naturaleza y sus seguidores se extienden por todo el planeta. Son por tanto conservacionistas, protectores del medio natural que, en la novela, los muestro como un homenaje a los moradores de los pueblos de alta montaña. Estas gentes se han aclimatado a unas condiciones climáticas hostiles y difíciles. Un ejemplo necesario de adaptación al medio ante la emergencia climática que estamos viviendo. La investigación que llevé a cabo sobre estos grupos de preppers se materializa en la novela en el personaje de Nelu Prado, un guía de montaña.

P.: No quiero dejar pasar la oportunidad de preguntarle por las interrelaciones de los personajes. A menudo es el morbo de la sección de sucesos de medios de comunicación, escritos o audiovisuales. Pero lo cierto es que las personas solemos mantener conflictos, más o menos resolubles, con gente de nuestro entorno. Coméntenos estos enconos, por ejemplo, entre Mónica y Emilio Noval, como parte de la trama.

R.: El conflicto siempre despierta la curiosidad humana. Forma parte de nosotros el querer saber qué pasa entre dos personas. En este caso, las relaciones padre e hija no son lo que parecen. El interés de querer seguir leyendo una novela policiaca, se basa, en cierta medida, en los conflictos entre personajes. En esta ocasión, la relación de Mónica con su padre va a sorprender a los que lean El tercer lago. Una cosa son las apariencias, Mónica es una adolescente rebelde de la que llega a sospechar la policía y otra la realidad. En este caso, su padre, Emilio Noval, un reputado empresario de la localidad de Villanueva, (muy cerca de Canga de Onís), aparece asesinado. Las relaciones familiares son muy importantes para el desarrollo de la trama.

P.: Para cerrar, le lanzo el reto de que nos hable de la parte histórica de su novela. No tanto del esfuerzo que a los autores les supone bucear en datos y seleccionarlos. En este caso, singularicémoslo con la figura de Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa. En esta época en la que los privilegios de las clases sociales están en tela de juicio, hay que reconocer que hizo mucho y bueno por la conservación de la naturaleza y por Asturias. ¿No le parece?

R.: Como historiadora creo fundamental la contextualización del estudio de un periodo histórico antes de emitir juicios de valor. En el caso de Pedro Pidal, un caso singular, por cierto, su condición de marqués de Villaviciosa, en Asturias, jugó en beneficio de un proyecto muy importante como era la creación del Parque Nacional de Covadonga. Además de jurista, político, (accedió al Congreso y al Senado hasta la Guerra Civil), también era cazador y montañero profesional. Y fue precisamente esta última afición la que le llevó a aprovecharse de sus privilegios para conseguir la aprobación de una ley, con tres artículos. El primero regulaba la creación de espacios naturales, el segundo los definía y el tercero nombraba al ministro de Fomento para reglamentarlos. Aquella ley, de las primeras en el mundo, estuvo vigente hasta 1957. La primera ley de Parques Nacionales, aprobada el 8 de diciembre de 1916 consiguió que España fuera uno de los países pioneros en Europa en la apuesta por la protección de la naturaleza. Gracias a esta ley se declararon en 1918, los dos primeros parques nacionales españoles, el de la Montaña de Covadonga y el de Ordesa.


Marta Huelves. El tercer lago. Ediciones Maeva 


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